LAS ACACIAS Y EL CUERPO (LA CASA)

Las acacias y el cuerpo (la casa) 
Tercer ejercicio audiovisual
Video Arte, 2018

Ya no vive nadie en ella
y a la orilla del camino silenciosa está la casa
se diría que sus puertas las cerraron para siempre se cerraron para siempre sus ventanas

Gime el viento en los aleros, desmorónanse las tapias y en sus huertas cabecean
combatidas por el viento las acacias
combatidas por el viento las acacias

Dolorido, fatigado de este viaje de la vida he pasado por las puertas de mi estancia
y una historia me contaron las acacias

Todo ha muerto, la alegría y el bullicio
los que fueron la alegría y el calor de aquella casa
se marcharon unos muertos y otros vivos que tenían muerta el alma se marcharon para siempre de la casa.

Dueto Antaño, 1997

Las Acacias es una canción representativa del bambuco que nos relata un panorama desolador del contexto social colombiano, el desplazamiento del hogar, las fuerzas armadas, el dolor y la devastación humana a partir de la guerra. Esta canción es el relato de una época fracturada de nuestro país, de la violencia, de las narraciones desgarradoras que marcan hito en nuestra historia. “Todo ha muerto, la alegría y el bullicio los que fueron la alegría y el calor de aquella casa” como este fragmento relata, todo aquello que vivía ese lugar se ha ido, se ha desplazado, de una manera muy puntual, las acacias ya no están... Este relato sonoro hace parte también de una emergencia de las ruinas, entre las problemáticas de una sociedad envuelta por el dolor.

El contacto entre el cuerpo y la sonoridad, la sensación que nos incita a movernos en esta propuesta de transgresión permite entender que el otro de los sentidos en los que confluye la ruina está dado por cómo el cuerpo se expresa a través de los movimientos, de los desplazamientos.

La danza se convierte en la superficie de contacto para expresar la situación en la que nos pone esta canción. La danza es otro lenguaje del cuerpo y así lo expresa John en la acción. Él, igual que Daniela, habita un lugar oscuro en el que puede estar o puede desaparecer. Sus movimientos son la expresión del dolor, y del desalojo de nuestros espacios de vida. En la relación que se da entre ellos dos se construye la ruina no como el espacio de las acacias sino como el lugar en el que (...) “se diría que sus puertas las cerraron para siempre se cerraron para siempre sus ventanas”.

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